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  • ¿Hasta dónde quieres destruir hoy?

    Por cazucito en mundo

    Me encontré con un vídeo de 1992 que he querido compartirles, en éste una niña canadiense de 12 años llamada Severn Susuki pronunció un discurso firme, honesto; en el que se hace énfasis en la responsabilidad compartida de los cambios negativos que provocamos en la sociedad y en la naturaleza.

    Severn Cullis-Suzuki

    Ya han pasado 17 años, ¿hemos avanzado?, ¿estamos mejorando?, ¿que impacto ha tenido tu vida?, etc., para pensar…




    Severn Suzuki…(ESPAÑOL) La Niña que SILENCIO al mundo por 6:32 MINUTOS

    Algo muy grave va a suceder en este pueblo por Gabriel García Márquez

    Por cazucito en literatura, mundo

    Aunque me queda claro que existen razones tangibles para la situación económica mundial actual, es también importante recordar que muchas de las cosas suceden por que así lo propiciamos.

    La profecía autocumplida
    Gabriel García Márquez

    Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:

    – No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.

    Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:

    – Te apuesto un peso a que no la haces.

    Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:

    – Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.

    Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pariente. Feliz con su peso, dice:

    – Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto. – ¿Y por qué es un tonto? – Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

    Entonces le dice su madre:

    – No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.

    La pariente lo oye y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero:

    – Véndame una libra de carne y en el momento que se la están cortando, agrega: Mejor véndame dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.

    El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice:

    – Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.

    Entonces la vieja responde:

    – Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras.

    Se lleva las cuatro libras; y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo, en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice:

    – ¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo? – ¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!

    (Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.)

    – Sin embargo dice uno, a esta hora nunca ha hecho tanto calor. – Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor. – Sí, pero no tanto calor como ahora.

    Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:

    – Hay un pajarito en la plaza.

    Y viene todo el mundo, espantado, a ver el pajarito.

    – Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan. – Sí, pero nunca a esta hora.

    Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.

    – Yo sí soy muy macho grita uno. Yo me voy.

    Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen:

    – Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos.

    Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.

    Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:

    – Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa -y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.

    Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando:

    – Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca.

    Para pensar, ¿verdad?

    REFERENCIAS
    Algo muy grave va a suceder en este pueblo
    La Profecía Autocumplida
    La crisis económica mundial
    Gabriel García Márquez

    Las últimas acciones de George Walker Bush

    Por cazucito en mundo, noticia

    En una visita relámpago a Irak, al parecer con la intensión de iniciar un plan de retirada del ejercito estadounidense, un reportero iraquí obligo a Bush a demostrar sus aptitudes de ninja, si no me creen vean el vídeo.


    Bush Dodges Shoes Thrown by Iraqi Journalist

    Y para los más musicales, el remix:


    Bush Playing Dudge Ball!.

    Nota: Al parecer en la cultura musulmana, eso es una muestra de desprecio.

    Presidente electo Barack Obama (Discurso)

    Por cazucito en mundo, noticia


    President-Elect Barack Obama in Chicago

    Presidente Electo Barack Obama en Chicago (Traducción al español)

    Si todavía queda alguien por ahí que
    aún duda de que Estados Unidos es un lugar donde todo es posible, quien
    todavía se pregunta si el sueño de nuestros fundadores sigue vivo en
    nuestros tiempos, quien todavía cuestiona la fuerza de nuestra
    democracia, esta noche es su respuesta.

    Es la respuesta dada por
    las colas que se extendieron alrededor de escuelas e iglesias en un
    número cómo esta nación jamás ha visto, por las personas que esperaron
    tres horas y cuatro horas, muchas de ellas por primera vez en sus
    vidas, porque creían que esta vez tenía que ser distinta, y que sus
    voces podrían suponer esa diferencia.

    Es la respuesta
    pronunciada por los jóvenes y los ancianos, ricos y pobres, demócratas
    y republicanos, negros, blancos, hispanos, indígenas, homosexuales,
    heterosexuales, discapacitados o no discapacitados.Estadounidenses
    que transmitieron al mundo el mensaje de que nunca hemos sido
    simplemente una colección de individuos ni una colección de estados
    rojos y estados azules.Somos, y siempre seremos, los Estados Unidos de América.

    Es
    la respuesta que condujo a aquellos que durante tanto tiempo han sido
    aconsejados a ser escépticos y temerosos y dudosos sobre lo que podemos
    lograr, a poner manos al arco de la Historia y torcerlo una vez más
    hacia la esperanza en un día mejor.

    Ha tardado tiempo en llegar,
    pero esta noche, debido a lo que hicimos en esta fecha, en estas
    elecciones, en este momento decisivo, el cambio ha venido a Estados
    Unidos.

    Esta noche, recibí una llamada extraordinariamente cortés del senador McCain.El
    senador McCain luchó larga y duramente en esta campaña. Y ha luchado
    aún más larga y duramente por el país que ama. Ha aguantado sacrificios
    por Estados Unidos que no podemos ni imaginar. Todos nos hemos
    beneficiado del servicio prestado por este líder valiente y abnegado.

    Le felicito; felicito a la gobernadora Palin por todo lo que han logrado.Y estoy deseando colaborar con ellos para renovar la promesa de esa nación durante los próximos meses.

    Quiero
    agradecer a mi socio en este viaje, un hombre que hizo campaña desde el
    corazón, e hizo de portavoz de los hombres y las mujeres con quienes se
    crío en las calles de Scranton y con quienes viajaba en tren de vuelta
    a su casa en Delaware, el vicepresidente electo de los Estados Unidos,
    Joe Biden.

    Y no estaría aquí esta noche sin el respaldo
    infatigable de mi mejor amiga durante los últimos 16 años, la piedra de
    nuestra familia, el amor de mi vida, la próxima primera dama de la
    nación, Michelle Obama.Sasha y Malia, os quiero a las dos más de lo que podéis imaginar.

    Y os habéis ganado el nuevo cachorro que nos acompañará hasta la nueva Casa Blanca.Y
    aunque ya no está con nosotros, sé que mi abuela nos está viendo, junto
    con la familia que hizo de mí lo que soy. Los echo en falta esta noche.

    Sé que mi deuda para con ellos es incalculable.A
    mi hermana Maya, mi hermana Alma, al resto de mis hermanos y hermanas,
    muchísimas gracias por todo el respaldo que me habéis aportado. Estoy
    agradecido a todos vosotros.

    Y a mi director de campaña, David Plouffe,
    el héroe no reconocido de esta campaña, quien construyó la mejor, la
    mejor campaña política, creo, en la Historia de los Estados Unidos de
    América.A mi estratega en jefe, David Axelrod, quien ha sido un socio mío a cada paso del camino.

    Al mejor equipo de campaña que se ha compuesto en la historia de la
    política. Vosotros hicisteis realidad esto, y estoy agradecido para
    siempre por lo que habéis sacrificado para lograrlo.

    Pero sobre todo, no olvidaré a quién pertenece de verdad esta victoria. Os pertenece a vosotros. Os pertenece a vosotros.

    Nunca
    parecí el aspirante a este cargo con más posibilidades. No comenzamos
    con mucho dinero ni con muchos avales. Nuestra campaña no fue ideada en
    los pasillos de Washington. Se inició en los jardines traseros de Des
    Moines y en los cuartos de estar de Concord y en los porches de
    Charleston.

    Fue construida por los trabajadores y las trabajadoras que
    recurrieron a los pocos ahorros que tenían para donar a la causa cinco
    dólares y diez dólares y veinte dólares.Adquirió fuerza de los
    jóvenes que rechazaron el mito de la apatía de su generación, que
    dejaron atrás sus casas y sus familiares para hacer trabajos que les
    procuraron poco dinero y menos sueño.Adquirió fuerza de las
    personas no tan jóvenes que hicieron frente al gélido frío y el
    ardiente calor para llamar a las puertas de desconocidos y de los
    millones de estadounidenses que se ofrecieron voluntarios y organizaron
    y demostraron que, más de dos siglos después, un gobierno del pueblo,
    por el pueblo y para el pueblo no se ha desvanecido de la Tierra.Esta es vuestra victoria.

    Y sé que no lo hicisteis sólo para ganar unas elecciones. Y sé que no lo hicisteis por mí.Lo
    hicisteis porque entendéis la magnitud de la tarea que queda por
    delante. Mientras celebramos esta noche, sabemos que los retos que nos
    traerá el día de mañana son los mayores de nuestras vidas -dos guerras,
    un planeta en peligro, la peor crisis financiera desde hace un siglo-.Mientras
    estamos aquí esta noche, sabemos que hay estadounidenses valientes que
    se despiertan en los desiertos de Irak y las montañas de Afganistán
    para jugarse la vida por nosotros.Hay madres y padres que se
    quedarán desvelados en la cama después de que los niños se hayan
    dormido y se preguntarán cómo pagarán la hipoteca o las facturas
    médicas o ahorrar lo suficiente para la educación universitaria de sus
    hijos.Hay nueva energía por aprovechar, nuevos puestos de
    trabajo por crear, nuevas escuelas por construir, y amenazas por
    contestar, alianzas por reparar.

    El camino por delante será
    largo. La subida será empinada. Puede que no lleguemos en un año ni en
    un mandato. Sin embargo, Estados Unidos, nunca he estado tan
    esperanzado como estoy esta noche de que llegaremos.Os prometo que, nosotros, como pueblo, llegaremos.

    Habrá
    percances y comienzos en falso. Hay muchos que no estarán de acuerdo
    con cada decisión o política mía cuando sea presidente. Y sabemos que
    el gobierno no puede solucionar todos los problemas.Pero
    siempre seré sincero con vosotros sobre los retos que nos afrontan. Os
    escucharé, sobre todo cuando discrepamos. Y sobre todo, os pediré que
    participéis en la labor de reconstruir esta nación, de la única forma
    en que se ha hecho en Estados Unidos durante 221 años bloque por
    bloque, ladrillo por ladrillo, mano encallecida sobre mano encallecida.

    Lo que comenzó hace 21 meses en pleno invierno no puede terminar en esta noche otoñal.

    Esta victoria en sí misma no es el cambio que buscamos. Es sólo la
    oportunidad para que hagamos ese cambio. Y eso no puede suceder si
    volvemos a como era antes. No puede suceder sin vosotros, sin un nuevoespíritu de sacrificio.Así que hagamos un llamamiento a un nuevo espíritu del patriotismo, de responsabilidad, en que cada unoecha una mano y trabaja más y se preocupa no sólo de nosotros mismos sino el uno del otro.Recordemos
    que, si esta crisis financiera nos ha enseñado algo, es que no puede
    haber un Wall Street (sector financiero) próspero mientras que Main
    Street (los comercios de a pie) sufren.En este país, avanzamos
    o fracasamos como una sola nación, como un solo pueblo.

    Resistamos la
    tentación de recaer en el partidismo y mezquindad e inmadurez que han
    intoxicado nuestra vida política desde hace tanto tiempo.Recordemos que fue un hombre de este estado quien llevó por primera vez a la Casa Blanca la banderadel
    Partido Republicano, un partido fundado sobre los valores de la
    autosuficiencia y la libertad del individuo y la unidad nacional.Esos
    son valores que todos compartimos. Y mientras que el Partido Demócrata
    ha logrado una gran victoria esta noche, lo hacemos con cierta humildad
    y la decisión de curar las divisiones que han impedido nuestro progreso.Como
    dijo Lincoln a una nación mucho más dividida que la nuestra, “no somos
    enemigos sino amigos. Aunque las pasiones los hayan puesto bajo
    tensión, no deben romper nuestros lazos de afecto”.Y a aquellos
    estadounidense cuyo respaldo me queda por ganar, puede que no haya
    obtenido vuestro voto esta noche, pero escucho vuestras voces. Necesito
    vuestra ayuda. Y seré vuestro presidente, también.

    Y a todos
    aquellos que nos ven esta noche desde más allá de nuestras costas,
    desde parlamentos y palacios, a aquellos que se juntan alrededor de las
    radios en los rincones olvidados del mundo, nuestras historias son
    diversas, pero nuestro destino es compartido, y llega un nuevo amanecer de liderazgo estadounidense. A aquellos, a aquellos que derrumbarían al mundo: os vamos a vencer. A aquellos que buscan la paz y
    la seguridad: os apoyamos. Y a aquellos que se preguntan si el faro de
    Estados Unidos todavía ilumina tan fuertemente: esta noche hemos
    demostrado una vez más que la fuerza auténtica de nuestra nación procede
    no del poderío de nuestras armas ni de la magnitud de nuestra riqueza
    sino del poder duradero de nuestros ideales; la democracia, la
    libertad, la oportunidad y la esperanza firme.

    Allí está la
    verdadera genialidad de Estados Unidos: que Estados Unidos puede
    cambiar. Nuestra unión se puede perfeccionar. Lo que ya hemos logrado
    nos da esperanza con respecto a lo que podemos y tenemos que lograr
    mañana.

    Estas elecciones contaron con muchas primicias y muchas
    historias que se contarán durante siglos. Pero una que tengo en mente
    esta noche trata de una mujer que emitió su papeleta en Atlanta. Ella
    se parece mucho a otros que guardaron cola para hacer oír su voz en
    estas elecciones, salvo por una cosa: Ann Nixon Cooper tiene 106 años.

    Nació
    sólo una generación después de la esclavitud; en una era en que no
    había automóviles por las carreteras ni aviones por los cielos; cuando
    alguien como ella no podía votar por dos razones -porque era mujer y
    por el color de su piel.

    Y esta noche, pienso en todo lo que ella ha
    visto durante su siglo en Estados Unidos- la desolación y la esperanza,
    la lucha y el progreso; las veces que nos dijeron que no podíamos y la gente
    que se esforzó por continuar adelante con ese credo estadounidense: Sí
    podemos.

    En tiempos en que las voces de las mujeres fueron acalladas y
    sus esperanzas descartadas, ella sobrevivió para verlas levantarse,
    expresarse y alargar la mano hacia la papeleta. Sí podemos.

    Cuando
    había desesperación y una depresión a lo largo del país, ella vio cómo
    una nación conquistó el propio miedo con un Nuevo Arreglo, nuevos
    empleos y un nuevo sentido de propósitos comunes. Sí podemos.

    Cuando
    las bombas cayeron sobre nuestro puerto y la tiranía amenazó al mundo,
    ella estaba allí para ser testigo de cómo una generación respondió con
    grandeza y la democracia fue salvada. Sí podemos.

    Ella estaba
    allí para los autobuses de Montgomery, las mangas de riego en
    Birmingham, un puente en Selma y un predicador de Atlanta que dijo a un
    pueblo: “Lo superaremos”. Sí podemos.Un hombre llegó a la luna, un muro cayó en Berlín y un mundo se interconectó a través de nuestra ciencia e imaginación. Y
    este año, en estas elecciones, ella tocó una pantalla con el dedo y
    votó, porque después de 106 años en Estados Unidos, durante los tiempos
    mejores y las horas más negras, ella sabe cómo Estados Unidos puede cambiar.Sí podemos.

    Estados
    Unidos, hemos avanzado mucho. Hemos visto mucho. Pero queda mucho más
    por hacer. Así que, esta noche, preguntémonos -si nuestros hijos viven
    hasta ver el próximo siglo, si mis hijas tienen tanta suerte como para
    vivir tanto tiempo como Ann Nixon Cooper, ¿qué cambio verán? ¿Qué
    progreso habremos hecho?.

    Esta es nuestra oportunidad de responder a ese llamamiento. Este es nuestro momento.Estos
    son nuestros tiempos, para dar empleo a nuestro pueblo y abrir las
    puertas de la oportunidad para nuestros pequeños; para restaurar la
    prosperidad y fomentar la causa de la paz; para recuperar el sueño
    americano y reafirmar esa verdad fundamental, que, de muchos, somos
    uno; que mientras respiremos tenemos esperanza. Y donde nos encontramos
    con escepticismo y dudas y aquellos que nos dicen que no podemos,
    contestaremos con ese credo eterno que resume el espíritu de un pueblo:

    Sí podemos.Gracias. Que Dios os bendiga. Y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América.

    REFERENCIAS
    http://my.barackobama.com
    Traducción al español

    Big Ben


    Big Ben, originally uploaded by cazucito.
    Una fotografia obligada…

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