Peter Camenzind [Hermann Hesse]


La vida, en cada ser humano, es un deslumbramiento súbito. El pequeño Peter surge en el bello escenario alpino donde: “… dentro de mi pobre alma de niño, aún en blanco y llena de calma y esperanza, el reflejo de largo y el espí­ritu de las montañas dejaron la huella de su orgulloso existir…”. Y dentro de este contexto, Peter Camenzind empezarí­a la seria lucha de conocerse a sí­ mismo y el desgarramiento del amor con sus peligrosas ondas pasionales que hacen, al ser humano, conocer el éxtasis y el infierno. Finalmente, te vuelves filósofo que, en resumen, puede que te haga ser un poco más cuerdo. Y también, la antesala de lo inevitable. ¡Hora de izar las velas, viejo tí­o! Pero, ante todo, Peter Camenzind, es un resplandor de amor en un espí­ritu libre. Camenzind es, también, un foco poético de compasión.

En Peter Camenzind se compendí­a toda la comedia humana, inocencia, virilidad, amor, arte y una filosofí­a que nos lanza a la compasión. De ahí­ a la soledad ahí­ sólo un paso. Como final de cualquier historia, Peter Camenzind aspiraba implantar el secreto del amor en los corazones y a creer en una hermandad que alejara al género humano incluso de la pena y la muerte. Si no podí­a hacerlo habrí­a que hacerle frente con espí­ritu fraternal.

-Contraportada

Peter Camenzind [Hermann Hesse]


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