Comenzaba lo bueno. La vuelta de los octavos de copa enfrentan a Osasuna y Atlético. Tensión y nervios a flor de piel en el terreno de juego. Se acabó la especulación. Es lo que tiene esta competición. A emoción no le gana ninguna. Y, a priori, quien más emoción tenía que poner era el Atlético, que necesitaba hacer al menos un gol. Más de un colchonero se frotaba las manos con sólo pensar que el encuentro se disputaría lejos del Calderón, pero la máxima de que el Atlético da el “do” de pecho fuera de casa no se cumple siempre. Y esta noche tenía a un equipo muy en forma, y que en su campo amarga la vida.
Por eso no sorprendió demasiado que el comienzo del partido nos deparara un escenario bien diferente al de Balaídos hace unos días. Desde el comienzo, al Atlético le costó tener el balón en los pies, y cuando lo tuvo le costaba horrores hacer algo provechoso con él. Nekouman y compañía dejaban que la defensa se gustara en pelotazos largos, pero si el esférico pasaba por los pies de Maniche o Luccin la cosa era diferente. Aparecían como de la nada tres o cuatro osasunistas. La cosa no pintaba nada bien para los visitantes. Parecía que el gol era cuestión de tiempo, y así fue. Llegó tras un fallo defensivo, que permitió que un rechace fuera cazado en la frontal por Puñal, cuyo disparo no pudo atajar Pichu.
Todavía no estaba todo perdido. Un gol metía al Atlético en la eliminatoria, pero siendo sinceros, parecía más cercano el segundo pamplonica que el empate. No sólo porque los jugadores locales parecieran perros de presa tras el balón, sino porque en el conjunto de Aguirre se veía muy poco fútbol. Mista y Torres se encontraban aislados y muy lejos de donde discurría la acción, y Galletti y Antonio López miraban más a su propia área que a la de Ricardo. (más)
[vía ELPAIS.com]
REFERENCIAS
Osasuna fue un puñal [ELPAIS.com]